Desembarco en Centro América

Las escalas del aeropuerto de Lima suelen ser largas. Desfilan turistas, viajeros y trabajadores. Se mezclan historias de esperanza con despedidas y nostalgia. Nuestra próxima parada seria El Salvador, para después poder aterrizar en el aeropuerto de la aurora, República de Guatemala.
 
La incertidumbre gobernaba nuestro viaje, el desafió era poder entrar el contingente de pelotas que viajaban desde Buenos Aires para poder revolucionar por primera vez Centro America.
 
La aduana fue solo un tramite y Josue Peinado nos espero con la misión bien clara. Cincuenta pelotas serían entregadas en comunidades cercanas al pueblo de Antigua.
 
Luego de un día en la capital ultimando detalles, los hermanos Peinado, buscando ponerle un gajo más a esta revolución, pasaron a buscarnos para por fin dirigirnos en busca del polvo y la tierra que nos gusta respirar en cada uno de los viajes.
 
Joven, atrevido y solidario, Josue dirige los hilos del equipo y visitamos una cancha escondido en el barrio San Lucas. Acostumbrados a mentiras y a promesas políticas los niños se asombran al comprobar que Josue cumple con hechos y sin pedir nada a cambio. Con el sol cayendo detrás de las montañas selváticas, Daniel, el segundo de los Peinado, propone apurarnos para poder llegar al Hato antes que caiga la luz Maya. Trepando por los cerros llegamos a la escuela de la comunidad y dos pequeños guías nos dirigieron a la cancha donde crecen sueños. Ese lugar donde los niños juegan y estudian, ese lugar donde los niños no trabajan. Nuestro segundo objetivo estaba cumplido. 
 
Con argumentos colosales, Irving, el mayor de los hermanos, defendió la importancia del compromiso social y de lo que una pelota significaba en las comunidades, ahí comprendimos que los países están divididos por fronteras, pero constituimos una sola raza mestiza desde Mexico hasta el Estrecho de Magallanes.
Revolución Pelota entregó 50 pelotas en su visita a Guatemala.

 


Powered by GT