Viaje al protector de Tilcara: Malka

En el caserío de Malka no hay canillas ni lámparas. Las pocas calles de tierra y piedra que le dan un lugar en el mapa del norte jujeño están ubicadas sobre los cerros que custodian Tilcara. Sus habitantes, sin excepción, están convencidos de que esta ventaja de altura los convierte en “protectores” del pueblo tilcareño. Y eso los vuelve únicos. Gigantes.
Aún así, cuesta bastante vivir ahí. Sobran los contratiempos.
Para obtener agua potable hay que caminar, adentrarse por los senderos de los cerros con una carretilla llena de baldes vacíos para luego repartirlos llenos a las poco más de quince familias que viven ahí.
Es un sitio con carencias. Cada tarde se juega al fútbol en la canchita que está al pie del cerro en la Laguna de Cerro Chico. Se juega en serio. Para divertirse.
De noche, la falta de electricidad obliga a encender velas para iluminar. Los treinta chicos que viven ahí, sin dibujos ni PC a mano, suelen recrear una y otra vez los goles que hicieron durante el día.
También cuenta con un centro comunitario. Todo lo que llega se reparte en partes iguales. Las diez pelotas que entregó la Revolución Pelotas también.
Agradecemos el apoyo y la colaboración de Chevrolet-OneWorldFutbol. 


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