Hacia el norte derecho

Las nubes se estancan bajo el celeste cielo de la Quebrada de Humahuaca. Subiendo hacia la frontera con Bolivia encontramos una ruta de tierra que se desprende hacia los cerros desde la nacional 9. Juella, silenciosa y rebelde, nos abre el camino para que conozcamos sus historias. El pueblo ubicado a 20 kilómetros de Tilcara, provincia de Jujuy, cuenta con la mayoría de la gente que vive y trabaja de la tierra. También le rezan y la bendicen. Quenas y erkes suenan de lejos mientras nos dirigimos a la Escuela 241 de Juella. El camino en medio de durazneros cuenta con varios carteles combativos en contra de la minería a cielo abierto. Viky, la directora, nos recibe y cuenta de las problemáticas del lugar. Gaspar, el encargado de que los 80 chicos que asisten a diario a la escuela tengan su desayuno y almuerzo, nos invita sus clásicas y reconocidas empanadas juelleñas, como él mismo les llama.

La escuela enseña a formarse como alumnos pero mucho más como personas. Y la canchita de tierra donde juegan los chicos todos los días es el aula sin paredes.

Ahí aprenden a divertirse, a ganar y a perder.  El colegio cuenta con un jardín de infantes y escuela primaria, una vez egresados, los chicos tienen que continuar sus estudios en Tilcara donde tienen la posibilidad de sumarse al secundario, pero no siempre ocurre, muchas veces la escuela 241 de Juella es su único contacto con el estudio.

Luego de un largo día con todos los maestros, cocineros y alumnos de la escuela, repartimos 15 pelotas que quedaron a cargo de Viky, directora de la escuela.

Agradecemos el apoyo y la colaboración de Chevrolet-OneWorldFutbol. 


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